En el año
1816, el fracaso de las guerras napoleónicas volatilizó el proyecto de gran
imperio y los planes de dominación galos. Lejos quedaban las ideas de la
ilustración que habían hecho germinar la revolución francesa. Europa se
encontraba frente a frente con la Restauración, y la sangre derramada por los
revolucionarios franceses ahora se antojaba inútil. Para intentar recuperar el
“esplendor perdido”, Francia (entre otras muchas potencias europeas) se lanzó a
la conquista de nuevos territorios en un afán colonialista que contó con el
apoyo de la nobleza y el rechazo de una gran parte del pueblo y de los
intelectuales de la época.
* GOMBRICH, Ernst. Resumen de Historia del arte. 2007.
Documento Microsoft Word (Online). Página 6. Fecha de consulta
09/11/2015. Disponible en http://www.mundodescargas.com/apuntes-trabajos/arte/decargar_ernst-gombrich.PDF
* NORIEGA, Javier. (26/04/2014). La
maldición de la Medusa. El naufragio más terrible de Francia. El Mundo (online).
Disponible en http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2014/04/26/la-maldicion-de-la-medusa-el-naufragio-mas-terrible-de-la-francia/
* Géricault, the Panorama, and Sites of
Reality in the Early Nineteenth Century. En Grey
Journal 01/10./2002.
ISSN:1526-3819
Fotografías
* Fotografía, La Balsa de la
Medusa. Fecha de publicación 24/06/2014. ABC blogs. Digital.
Disponible
en http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2014/04/26/la-maldicion-de-la-medusa-el-naufragio-mas-terrible-de-la-francia/
El anhelo de recuperar la antigua colonia
franca de Senegal fue la causa de los acontecimientos que llevaron a Géricault a
pintar La Balsa de Medusa, alegoría de la brutalidad del
colonialismo y las heridas que abre en los países ocupados y en los
ocupadores. El rey y el ministro de la Marina, Du Bouchage,
ordenaron una expedición para recuperar la ciudad de San Luis, capital del país
africano. Siguiendo la costumbre, pues poner en riesgo las valiosísimas vidas
de los nobles y la aristocracia era algo impensable, la expedición la formaban
en su mayoría (salvo los altos cargos del navío) soldados rasos y gente del
pueblo llano. Estos trabajadores de distintos oficios y nacionalidades
repoblarían Senegal junto a sus mujeres e hijos.
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| Napoleón derrotado. Fotografía obtenida del ABC |
El convoy lo encabezaba Medusa, seguido por otros tres barcos más
pequeños. Dicen los autores del estudio “Meditación sobre la medusa” (abajo el
enlace para que podáis acceder al texto completo) que Medusa tenía capacidad
para 250 personas pero que “la fragata en sí, era la alegoría de todo un
pueblo”, ya que la distribución se hacía por clases y las condiciones del viaje
fueron infrahumanas para una parte de la tripulación: los más humildes eran
obligados a dormir a la intemperie.
En una cadena de catastróficas decisiones sobre el gobierno del
barco, la nave encalló en el banco de arena Arquin, frente a las
costas africanas. De ese barco varado podrían haberse salvado 200 personas,
pues cada uno de los cuatro botes salvavidas tenía espacio para 50. Pero la
vanidad y la ineptitud del futuro gobernador de Senegal y del capitán
del navío Hugues Du Roy de Chaumereys (culpables del
propio accidente) hizo que los botes se ocuparan por los que gozaban
de mejor posición económica y social, dejando muchas plazas sin cubrir. Géricault
denunció una verdad histórica: a lo largo del tiempo, los pobres han pagado con
su vida la insensibilidad y el egoísmo de aquellos que se creen seres
superiores.
Fueron 160 hombres, mujeres y niños los que se hicieron a la mar
en una improvisada balsa de madera. La comida era muy escasa y el agua potable,
inexistente. En los días y noches que siguieron, la mayoría de los
náufragos perdieron la vida: unos engullidos por las olas, otros devorados por
tiburones, algunos suicidándose y los demás víctimas del hambre, peleas y
enfrentamientos. Los supervivientes narraron que, en apenas 72 horas, el mar se
había tragado a más de 90 personas. Sus mandíbulas tuvieron que masticar cuero
y tela, y sus labios bebieron orines para calmar la sed. Poco después tuvieron
que recurrir a la necrofagia, algo que ha hecho tristemente célebre la historia
de la balsa.
El testimonio de Savigny, el navegante al que debemos
el diario de a bordo, habla así sobre este episodio: “Aquellos que
habían conservado la vida se lanzaron ávidamente sobre los cadáveres que
cubrían la balsa. Los cortaron en trozos e incluso algunos los devoraron
inmediatamente. Una gran parte de nosotros rechazó tocar aquel espantoso
alimento, pero finalmente cedimos a una necesidad que es más fuerte que
cualquier humanidad. Veíamos aquella horrible comida como un medio deplorable y
único de prolongar nuestra existencia. El propio Savigny propuso cortar los
cadáveres en tiras y secarlos al sol. El espectáculo de los cadáveres
sangrientos horrorizo particularmente a los salvadores, que al principio los
tomaron por fragmentos de vela o ropa hechas jirones”. Se cuenta
que, si los cuerpos ya estaban desechos, la culpa del canibalismo terminó por
destruir el ánimo de la tripulación. La desesperación, el agotamiento y
el derrotismo los hacía ser muertos en vida.
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La Balsa de la Medusa , Géricault 1818.
Ftografía obtenida de ABC blogs
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Podrían
pintarse mil cuadros retratando cada uno de estos acontecimientos. Pero Géricault elige
para su obra el momento en el que acaba la odisea en el mar africano. Fue una
luz en el horizonte lo que terminó llevando a tan solo 15 personas de vuelta a
casa. Imaginándose ese momento, nuestro romántico dibujó lo que ha pasado a la
historia del arte como “pirámide de la esperanza”. En esta
forma triangular, se apiñan los cuerpos de los supervivientes. Unas figuras se
alzan encima de otras para elevar al hombre que intenta, desesperadamente pero
con esperanza, atraer el barco que se acerca. Mientras, un padre mira al vacío
con una mirada también vacía, pues sujeta el cuerpo inerme de su hijo, cuyos
pies son mecidos por las olas. Quizás esté reflexionando sobre la condición
humana. Quizás no esté reflexionando sobre nada. Las dos pirámides que aparecen
son una metáfora del ardor humano. En las bases yacen varios cadáveres y
progresivamente, a medida que asciende, los cuerpos van recuperando su
vitalidad, pasando de seres moribundos a hombres vigorosos que se agitan dando
la bienvenida al barco y a la vida.
El sentido de La balsa de Medusa es
denunciar un suceso silenciado por las autoridades francesas del momento. Las
víctimas del imperialismo y de la arrogancia aristocrática fueron
ignoradas e incluso castigadas cuando quisieron revelar a la opinión
pública la trágica aventura. Tres años después, un joven pintor acusó al estado
de imperialista y asesino. De darle más valor a tierras extranjeras que a
los hijos de la propia patria. La sociedad francesa fue consciente de los
hechos acaecidos después de que Géricault pudiera exponer su
cuadro, y fue en ese momento en el que hubo una respuesta por parte del État.
El arte ha estado durante siglos al servicio del poder, pero nunca
ha sido tan poderoso como cuando se vuelve en su contra y utiliza los colores y
texturas para ejercer una crítica mordaz. Los artistas son creadores, no solo
de su obra, sino también de las reflexiones y anhelos de una sociedad que
espera y cree en algo mejor. Es una forma creativa de alcanzar el conocimiento
de la realidad injusta para comenzar una reivindicación. Como este lienzo, nos
muestra la peor parte de nosotros, pero también la fortaleza de la condición
humana y nuestras posibilidades de cambio. El arte puede ser
revelación, rebelión, grito y triunfo.
Bibliografía y fuentes
* LAWRENCE, John; IZQUIERDO MARTÍN, Jesús. La guerrilla española y la
derrota de Napoleón. Alianza Editorial, 1999. Madrid. ISBN: 84-206-7946-1
* Sin autores. Meditación sobre la Balsa de
Medusa. Blog Pan y Rosas. Documento PDF online. Fecha de consulta
10/11/2015. Disponible en http://www.panyrosas.es/medusa.PDF
* FERNÁNDEZ TOMÁS; TAMARO, Elena. Theodor Géricault. Enciclopedia Biografías y Vidas (Online). Fecha de consulta
11/11/2015. Disponible en http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gericault.htm
* Fotografía, Napoleón,
un inepto sexual que desesperaba en la cama a su mujer. .Fecha de
publicación 01/06/2015. Archivo ABC. Digital. Disponible en http://www.abc.es/cultura/20150601/abci-napoleon-josefina-inepto-sexual-201506011116.html


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