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Lo que se esconde

Entre las grietas de la pintura, cicatrices de los cuadros, reveladoras de su avanzada edad, se esconden miles de historias que marcaron la existencia de sus autores. Marcaron sus vidas para después marcar sus lienzos.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La balsa de Medusa II: La esperanza es lo último que se pierde. Y la crítica, también.

  En el año 1816, el fracaso de las guerras napoleónicas volatilizó el proyecto de gran imperio y los planes de dominación galos. Lejos quedaban las ideas de la ilustración que habían hecho germinar  la revolución francesa. Europa se encontraba frente a frente con la Restauración, y la sangre derramada por los revolucionarios franceses ahora se antojaba inútil. Para intentar recuperar el “esplendor perdido”, Francia (entre otras muchas potencias europeas) se lanzó a la conquista de nuevos territorios en un afán colonialista que contó con el apoyo de la nobleza y el rechazo de una gran parte del pueblo y de los intelectuales de la época.

      El anhelo de recuperar la antigua colonia franca de Senegal fue la causa de los acontecimientos que llevaron a Géricault a pintar La Balsa de Medusa, alegoría de la brutalidad del colonialismo y las heridas  que abre en los países ocupados y en los ocupadores. El rey y el ministro de la Marina, Du Bouchage, ordenaron una expedición para recuperar la ciudad de San Luis, capital del país africano. Siguiendo la costumbre, pues poner en riesgo las valiosísimas vidas de los nobles y la aristocracia era algo impensable, la expedición la formaban en su mayoría (salvo los altos cargos del navío) soldados rasos y gente del pueblo llano. Estos trabajadores de distintos oficios y nacionalidades repoblarían Senegal junto a sus mujeres e hijos. 

Napoleón derrotado.
Fotografía obtenida del
 ABC

     El convoy lo encabezaba Medusa, seguido por otros tres barcos más pequeños. Dicen los autores del estudio “Meditación sobre la medusa” (abajo el enlace para que podáis acceder al texto completo) que Medusa tenía capacidad para 250 personas pero que “la fragata en sí, era la alegoría de todo un pueblo”, ya que la distribución se hacía por clases y las condiciones del viaje fueron infrahumanas para una parte de la tripulación: los más humildes eran obligados a dormir a la intemperie.

     En una cadena de catastróficas decisiones sobre el gobierno del barco, la nave encalló en el banco de arena Arquin, frente a las costas africanas. De ese barco varado podrían haberse salvado 200 personas, pues cada uno de los cuatro botes salvavidas tenía espacio para 50. Pero la vanidad y la ineptitud del futuro gobernador  de Senegal y del capitán del navío Hugues Du Roy de Chaumereys (culpables del propio accidente) hizo que los botes se ocuparan por los que gozaban de mejor posición económica y social, dejando muchas plazas sin cubrir. Géricault denunció una verdad histórica: a lo largo del tiempo, los pobres han pagado con su vida la insensibilidad y el egoísmo de aquellos que se creen seres superiores.

     Fueron 160 hombres, mujeres y niños los que se hicieron a la mar en una improvisada balsa de madera. La comida era muy escasa y el agua potable, inexistente.  En los días y noches que siguieron, la mayoría de los náufragos perdieron la vida: unos engullidos por las olas, otros devorados por tiburones, algunos suicidándose y los demás víctimas del hambre, peleas y enfrentamientos. Los supervivientes narraron que, en apenas 72 horas, el mar se había tragado a más de 90 personas. Sus mandíbulas tuvieron que masticar cuero y tela, y sus labios bebieron orines para calmar la sed. Poco después tuvieron que recurrir a la necrofagia, algo que ha hecho tristemente célebre la historia de la balsa. 

     El testimonio de Savigny, el navegante al que debemos el diario de a bordo, habla así sobre este episodio: “Aquellos que habían conservado la vida se lanzaron ávidamente sobre los cadáveres que cubrían la balsa. Los cortaron en trozos e incluso algunos los devoraron inmediatamente. Una gran parte de nosotros rechazó tocar aquel espantoso alimento, pero finalmente cedimos a una necesidad que es más fuerte que cualquier humanidad. Veíamos aquella horrible comida como un medio deplorable y único de prolongar nuestra existencia. El propio Savigny propuso cortar los cadáveres en tiras y secarlos al sol. El espectáculo de los cadáveres sangrientos horrorizo particularmente a los salvadores, que al principio los tomaron por fragmentos de vela o ropa hechas jirones”. Se cuenta que, si los cuerpos ya estaban desechos, la culpa del canibalismo terminó por destruir  el ánimo de la tripulación. La desesperación, el agotamiento y el derrotismo los hacía ser muertos en vida.
La Balsa de la Medusa , Géricault 1818. 
Ftografía obtenida de ABC blogs


Podrían pintarse mil cuadros retratando cada uno de estos acontecimientos. Pero Géricault elige para su obra el momento en el que acaba la odisea en el mar africano. Fue una luz en el horizonte lo que terminó llevando a tan solo 15 personas de vuelta a casa. Imaginándose ese momento, nuestro romántico dibujó lo que ha pasado a la historia del arte como “pirámide de la esperanza”. En esta forma triangular, se apiñan los cuerpos de los supervivientes. Unas figuras se alzan encima de otras para elevar al hombre que intenta, desesperadamente pero con esperanza, atraer el barco que se acerca. Mientras, un padre mira al vacío con una mirada también vacía, pues sujeta el cuerpo inerme de su hijo, cuyos pies son mecidos por las olas. Quizás esté reflexionando sobre la condición humana. Quizás no esté reflexionando sobre nada. Las dos pirámides que aparecen son una metáfora del ardor humano. En las bases yacen varios cadáveres y progresivamente, a medida que asciende, los cuerpos van recuperando su vitalidad, pasando de seres moribundos a hombres vigorosos que se agitan dando la bienvenida al barco y a la vida.

     El sentido de La balsa de Medusa es denunciar un suceso silenciado por las autoridades francesas del momento. Las víctimas del imperialismo y de la arrogancia aristocrática fueron ignoradas  e incluso castigadas cuando quisieron revelar a la opinión pública la trágica aventura. Tres años después, un joven pintor acusó al estado de imperialista y asesino. De darle más valor a  tierras extranjeras que a los hijos de la propia patria. La sociedad francesa fue consciente de los hechos acaecidos después de que Géricault pudiera exponer su cuadro, y fue en ese momento en el que hubo una respuesta por parte del État.

     El arte ha estado durante siglos al servicio del poder, pero nunca ha sido tan poderoso como cuando se vuelve en su contra y utiliza los colores y texturas para ejercer una crítica mordaz. Los artistas son creadores, no solo de su obra, sino también de las reflexiones y anhelos de una sociedad que espera y cree en algo mejor. Es una forma creativa de alcanzar el conocimiento de la realidad injusta para comenzar una reivindicación. Como este lienzo, nos muestra la peor parte de nosotros, pero también la fortaleza de la condición humana y nuestras posibilidades de cambio. El arte puede ser revelación, rebelión, grito y triunfo.

Bibliografía y fuentes
* LAWRENCE, John;  IZQUIERDO MARTÍN, Jesús. La guerrilla española y la derrota de Napoleón. Alianza Editorial, 1999. Madrid. ISBN: 84-206-7946-1

* GOMBRICH, Ernst. Resumen de Historia del arte. 2007. Documento Microsoft Word (Online). Página 6.   Fecha de consulta 09/11/2015. Disponible en  http://www.mundodescargas.com/apuntes-trabajos/arte/decargar_ernst-gombrich.PDF

* NORIEGA, Javier. (26/04/2014). La maldición de la Medusa. El naufragio más terrible de Francia. El Mundo (online). Disponible en http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2014/04/26/la-maldicion-de-la-medusa-el-naufragio-mas-terrible-de-la-francia/

* Géricault, the Panorama, and Sites of Reality in the Early Nineteenth Century. En Grey Journal 01/10./2002. ISSN:1526-3819

* Sin autores. Meditación sobre la Balsa de Medusa. Blog Pan y Rosas. Documento PDF online. Fecha de consulta 10/11/2015. Disponible en http://www.panyrosas.es/medusa.PDF
* FERNÁNDEZ TOMÁS; TAMARO, Elena. Theodor Géricault. Enciclopedia Biografías y Vidas (Online). Fecha de consulta 11/11/2015. Disponible en http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gericault.htm

Fotografías
* Fotografía, Napoleón, un inepto sexual que desesperaba en la cama a su mujer. .Fecha de publicación 01/06/2015Archivo ABC. Digital. Disponible en http://www.abc.es/cultura/20150601/abci-napoleon-josefina-inepto-sexual-201506011116.html


* Fotografía, La Balsa de la Medusa. Fecha de publicación 24/06/2014. ABC blogs. Digital. Disponible en http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2014/04/26/la-maldicion-de-la-medusa-el-naufragio-mas-terrible-de-la-francia/

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